viernes, 12 de agosto de 2011

... Pase lo que pase...


La complicidad de las olas
modela mi corazón de sal,
grita ...pase lo que pase...
el mar te despertará.
Los cómplices bajo la arena
son seducidos por el ocaso,
excavan con sus manos
un túnel hacia la eternidad.
Y los cuerpos rendidos al mar
construyen el muro del retorno,
retorno a la espuma de sal
que tus manos cobijarán.
Escribiré sobre el ocaso azul,
sobre el amanecer de los perdidos,
creceré sobre unos pies rendidos
y protegeré la arena bajo mi piel.
Ahí los castillos se sustentarán
y protegeré los muros con la sal,
mis olas abrirán las ventanas
para que puedas descansar.

Para ti.

domingo, 24 de julio de 2011

miércoles, 15 de junio de 2011

sábado, 19 de febrero de 2011

Escribir para vivir... Vivir para escribir


Es lo que necesito, no me pidas que lleve más...
Me alimentaré de las palabras del Vergel del Poeta,
beberé de los entresijos que ellas me prometieron.
Dormiré entre sus dioses...
Y moriré entre sus dedos.

sábado, 5 de febrero de 2011


Crecen mariposas bajo mi almohada
y escucho el estrépito de sus alas.
El silencio llega a mi corazón,
y un ave de paso se asoma a mi ventana.
Siento la seda en mis sábanas
y mi soñar se desliza entre palabras.
Revolotea la poesía debajo de la cama
y las mariposas juegan con las palabras.
Y el ave que observa tras el cristal,
espera que mi mirada le diga hacia dónde volar.
M. Rivera

jueves, 27 de enero de 2011

Soledad


Naufrago del tiempo, sin saber si vives un presente,
sin querer vivir un pasado, prometiendo un futuro.
Las olas te arrastran hasta un pensamiento protegido.
Las horas pasan y la noche del naufrago se vuelve hacia él.
Tú me hablaste del naufragio, sentiste la soledad del mar.
Las huellas que dejaste, ya no están,
él se las llevó, la arena se las ofreció.
Y el mar sucumbió a tu dialogar, entendió que querías volver,
al pensamiento de los que aprendieron a levitar.
Así lo vi, así lo sentí.
Me enseñó que las huellas desaparecen para siempre,
que dentro de la inmensidad,
puedes abrir los brazos, puedes gritar, llorar, reir.
Su eco te devolverá tu pensamiento sin respuesta.
Sólo, el canto del mar.
Sólo, su Soledad.
M. Rivera

sábado, 22 de enero de 2011


Ser honesto consigo mismo hace crecer al corazón,
el alma se mantiene jubilosa
y los años construyen la pirámide del Amor.
Un sonido me mantiene cerca de la tierra,
el ritmo de mi latido es fiel a mi música,
y desde la pirámide diviso mi horizonte.


sábado, 27 de noviembre de 2010


La Musa que canta, que sopla al oído que no declines, que eleves tu alma al sonido de tus pies.
La música resuena bajo la tierra y las notas de tu corazón devuelven la melodía del viento.
El viento que encontré abriendo las puertas de tu corazón, para escuchar las notas de su Musa. Es su melodía, la que abre y cierra puertas, la que te descalza, la que te alimenta, te acuna en la vigilia, no desiste en tu camino.
Agarrada a tu mano, dirige tus pies, entrega tu corazón a la tierra.
El fuego calienta tus manos y tu dedo señala a las estrellas, luces entran por las puertas, convirtiéndote a la creación.

sábado, 2 de octubre de 2010

Un Abrazo


Veo crecer las palabras bajo tu piel
y acaricio tu poema tembloroso.
Escucho tu corazón que comienza a leer
y me devuelves un abrazo silencioso.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Saciar la sed


Abres ventanas en mi piel,
que dejas abiertas para que vuelva a nacer.
Y siento como el viento traspasa,
llevándose lo que no pudo crecer.
Entre mis manos húmedas,
dejas caer tu latido.
Y vuelves para beber reconciliado,
como recién nacido.

sábado, 28 de agosto de 2010


Encontré tu piel entre mis restos y la cubrí con la mía, respiramos.
La cosí con mis dedos y sobre ella pinté mi historia, bailamos.

martes, 24 de agosto de 2010


Existen batallas en la misma piel. En el centro el corazón bombea cada vez más munición, es la lucha del si o el no.

viernes, 16 de julio de 2010


Olfatea su desnudo poema,
donde encuentra el sabor.
Acaricia su frescura,
para escuchar la melodía de su voz.
Pero lo que no espera,
es que se esconderá en su corazón.
Para ti.

Hace tiempo descubrí, que si afrontas la vida con creatividad, puede llevarte a conseguir cosas insospechadas.
Podemos aplicar la imaginación a todos los aspectos de la vida, desde la cotidianidad hasta los planteamientos más personales, sólo es cuestión de contemplar lo que nos rodea.

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martes, 29 de junio de 2010


Busqué en mi bolsillo y sentí un murmullo,
los poemas quieren vivir.
A veces, quieren crecer, revolotean.
Cuando lo acaricié, se abrazó a mi mano.
De nuevo te encontré.
Te vuelvo a escribir, te vuelvo a sentir.

sábado, 6 de febrero de 2010


Vaivén, continuo movimiento, juego de hojas secas... Asfalto, testigo de la materia.

Lineas encontrándose, lineas sobreviviendo, unidas y flexibles al viento.

Continuo movimiento, no hay silencio...Aullido de la luz, cambiante como las palabras, como el viento, como la materia...

Dádiva del tiempo... Dádiva del viento.

sábado, 16 de enero de 2010

Creadores


El creador admira la materia, la contempla, la acaricia, la escucha, entonces la complicidad hace de los dos, uno sólo.

miércoles, 6 de enero de 2010

La fugacidad del momento


A veces las cosas no son como creemos, ni tampoco se acercan, a lo que quisiéramos que fueran. En la consciencia, las sensaciones son tan reales, que aparece el miedo a que puedan ser diferentes. Al menos, vemos la posibilidad de sufrir.

Ese miedo habla del conocimiento del dolor, a veces, también habla de cómo nos sentimos. Se desvirtuan las sensaciones, y todo es debido a cómo vivimos el momento, es la señal de que algo se tambalea bajo nosotros.

Puedes estar viendo lo que quieres ver, puedes estar viviendo lo que necesitas vivir. Ser consciente de lo que quieres, es un privilegio del ser humano, afrontas sin saberlo, ese miedo a perder, esa soledad del momento, esa sensación del pasado.

Sólo fue un pensamiento fugaz...

sábado, 26 de diciembre de 2009


...Cuando desperté, tenía cuatro destellos de luz, cuatro rincones iluminados, cuatro horizontes... Y yo en el centro de ese circulo, que en realidad era un cuadrado, eran cuatro paredes, eso imaginé...

Miré hacia arriba, no vi nada, busqué un sentido a todo aquello, y sólo encontré mi intuición. Abandoné mi sueño, para encontrarme con cuatro sentidos... el quinto era un pensamiento.

No existía el tiempo, quiero decir, que no tenía prisa por ir a ningún sitio, pertenecía a aquel espacio, por llamarlo de alguna forma. Recuerdo que observé mis pies, estaba muy oscuro, casi no los veía, pero sé que estaba descalza. Observé mis manos. Sentí frío.

Pensaba en la forma de acercarme a una de las luces, me incliné para ver mejor la distancia hasta una de ellas, y me arrastré despacio...
Me arrastré pensando que ahí, en la proximidad de ese espacio, se encontraba mi inconsciencia...
¿Eran mis manos la consciencia? Mi interior era aquella habitación y las luces pertenecían a mi ser, reconocí la fuerza que me arrastraba. Sólo era una reflexión fugaz...
Cómo llegué hasta allí, nunca me lo pregunté...