miércoles, 15 de junio de 2011
sábado, 19 de febrero de 2011
Escribir para vivir... Vivir para escribir
sábado, 5 de febrero de 2011
Crecen mariposas bajo mi almohada
y escucho el estrépito de sus alas.
El silencio llega a mi corazón,
y un ave de paso se asoma a mi ventana.
Siento la seda en mis sábanas
y mi soñar se desliza entre palabras.
Revolotea la poesía debajo de la cama
y las mariposas juegan con las palabras.
Y el ave que observa tras el cristal,
espera que mi mirada le diga hacia dónde volar.
M. Rivera
jueves, 27 de enero de 2011
Soledad
Naufrago del tiempo, sin saber si vives un presente,
sin querer vivir un pasado, prometiendo un futuro.
Las olas te arrastran hasta un pensamiento protegido.
Las horas pasan y la noche del naufrago se vuelve hacia él.
Tú me hablaste del naufragio, sentiste la soledad del mar.
Las huellas que dejaste, ya no están,
él se las llevó, la arena se las ofreció.
Y el mar sucumbió a tu dialogar, entendió que querías volver,
al pensamiento de los que aprendieron a levitar.
Así lo vi, así lo sentí.
Me enseñó que las huellas desaparecen para siempre,
que dentro de la inmensidad,
puedes abrir los brazos, puedes gritar, llorar, reir.
Su eco te devolverá tu pensamiento sin respuesta.
Sólo, el canto del mar.
Sólo, su Soledad.
M. Rivera
sábado, 22 de enero de 2011
sábado, 27 de noviembre de 2010
La Musa que canta, que sopla al oído que no declines, que eleves tu alma al sonido de tus pies.
La música resuena bajo la tierra y las notas de tu corazón devuelven la melodía del viento.
El viento que encontré abriendo las puertas de tu corazón, para escuchar las notas de su Musa. Es su melodía, la que abre y cierra puertas, la que te descalza, la que te alimenta, te acuna en la vigilia, no desiste en tu camino.
Agarrada a tu mano, dirige tus pies, entrega tu corazón a la tierra.
El fuego calienta tus manos y tu dedo señala a las estrellas, luces entran por las puertas, convirtiéndote a la creación.
sábado, 2 de octubre de 2010
Un Abrazo
miércoles, 8 de septiembre de 2010
Saciar la sed
sábado, 28 de agosto de 2010
martes, 24 de agosto de 2010
viernes, 16 de julio de 2010
martes, 29 de junio de 2010
jueves, 25 de febrero de 2010
sábado, 6 de febrero de 2010
Vaivén, continuo movimiento, juego de hojas secas... Asfalto, testigo de la materia.
Lineas encontrándose, lineas sobreviviendo, unidas y flexibles al viento.
Continuo movimiento, no hay silencio...Aullido de la luz, cambiante como las palabras, como el viento, como la materia...
Dádiva del tiempo... Dádiva del viento.
sábado, 16 de enero de 2010
Creadores
miércoles, 6 de enero de 2010
La fugacidad del momento
A veces las cosas no son como creemos, ni tampoco se acercan, a lo que quisiéramos que fueran. En la consciencia, las sensaciones son tan reales, que aparece el miedo a que puedan ser diferentes. Al menos, vemos la posibilidad de sufrir.
Ese miedo habla del conocimiento del dolor, a veces, también habla de cómo nos sentimos. Se desvirtuan las sensaciones, y todo es debido a cómo vivimos el momento, es la señal de que algo se tambalea bajo nosotros.
Puedes estar viendo lo que quieres ver, puedes estar viviendo lo que necesitas vivir. Ser consciente de lo que quieres, es un privilegio del ser humano, afrontas sin saberlo, ese miedo a perder, esa soledad del momento, esa sensación del pasado.
Sólo fue un pensamiento fugaz...
Puedes estar viendo lo que quieres ver, puedes estar viviendo lo que necesitas vivir. Ser consciente de lo que quieres, es un privilegio del ser humano, afrontas sin saberlo, ese miedo a perder, esa soledad del momento, esa sensación del pasado.
Sólo fue un pensamiento fugaz...
sábado, 26 de diciembre de 2009
...Cuando desperté, tenía cuatro destellos de luz, cuatro rincones iluminados, cuatro horizontes... Y yo en el centro de ese circulo, que en realidad era un cuadrado, eran cuatro paredes, eso imaginé...
Miré hacia arriba, no vi nada, busqué un sentido a todo aquello, y sólo encontré mi intuición. Abandoné mi sueño, para encontrarme con cuatro sentidos... el quinto era un pensamiento.
No existía el tiempo, quiero decir, que no tenía prisa por ir a ningún sitio, pertenecía a aquel espacio, por llamarlo de alguna forma. Recuerdo que observé mis pies, estaba muy oscuro, casi no los veía, pero sé que estaba descalza. Observé mis manos. Sentí frío.
Pensaba en la forma de acercarme a una de las luces, me incliné para ver mejor la distancia hasta una de ellas, y me arrastré despacio...
Me arrastré pensando que ahí, en la proximidad de ese espacio, se encontraba mi inconsciencia...
¿Eran mis manos la consciencia? Mi interior era aquella habitación y las luces pertenecían a mi ser, reconocí la fuerza que me arrastraba. Sólo era una reflexión fugaz...
Cómo llegué hasta allí, nunca me lo pregunté...
jueves, 15 de octubre de 2009
domingo, 4 de octubre de 2009
Y compartimos una copa de vino...
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