martes, 26 de febrero de 2013
lunes, 13 de agosto de 2012
Busco las palabras, que escucho dentro de mi almohada.....
Abrí los ojos y la nebulosa del sueño, dejó tras esa puerta, la historia de un poeta, que mostró su risa al nacer. Allí postrado ante un horizonte, que le cantaba la poesía del amanecer.
Todo ocurría en el bosque de las serpientes, donde nacían y morían a la vez, emergió en un ensueño sobre una almohada de hojas secas, bajo la carcajada de los sabios.
Bajo ella se cantaba sobre el perdón, sobre el adiós a las cosas escondidas, sobre la hora de la verdad.
Era el comienzo y allí abandonaron la piel, volver a la luz, suponía enterrar viejos amuletos...........
Marilo Rivera
miércoles, 4 de julio de 2012
...El espejo recobra la certeza de las palabras,
y el sonido se esconde en el reflejo de un ángel.
Siempre supe que aquel lugar, guardaba refugio
a los dioses...
El ángel me persiguió hasta el umbral...
Crucé las sombras, intuyendo la luz del espejo,
el señor del reflejo, me abrazó antes de mi adiós...
Mariló Rivera
miércoles, 20 de junio de 2012
lunes, 18 de junio de 2012
A lo lejos, en el silencio, mi presencia esta dormida, en un sueño de la realidad.
Ahí dices la verdad, sin hablar, invades mi mente en calma, donde te conocí.
Escucho mi nombre.......Y la libertad detiene, a aquellos que pretenden proteger.
jueves, 7 de junio de 2012
sábado, 19 de mayo de 2012
martes, 10 de abril de 2012
LA HERMOSA MELANCOLIA
Quiero hablar sobre un artículo que leí en la revista literaria Mercurio, éste se titulaba La Hermosa Melancolía. Este título hacía referencia a uno de los maestros del manga japonés, Jiro Taniguchi.
Nos cuenta la revista que Taniguchi, es un hombre minucioso y amable, cuya obra, dirigida a adultos exclusivamente, comenzó a editarse hace una década en España, por la editorial Ponent Mon.
Es el representante de la evolución del cómic como entretenimiento infantil de quiosco a la edición de éste, como novela gráfica para librerías.
Taniguchi afirma:
“La melancolía es un remedio para equilibrar el espíritu… La melancolía no es una enfermedad, sino el estado más puro de un individuo y por consiguiente el más vulnerable”
Y aquí comienza mi reflexión; es maravilloso que alguien aborde la melancolía desde el equilibrio del espíritu. Llevar ese estado, a ocupar el lugar donde se encuentran, los dos estados opuestos por excelencia, del ser humano. Pienso que la melancolía es esa frontera, donde se encuentran la tristeza y la felicidad. Ese momento compartido con el silencio, hace posible el encuentro del hombre con un estado puro de consciencia.
El poder sobre el equilibrio emocional, podría transportar a la lucidez, al contacto con el aura del momento. Con la contemplación de la realidad de un instante. Nos dice Taniguchi, que ese estado es vulnerable, desde luego que lo es, pero considero que desde esa fragilidad se puede llegar a ese discurso interior. Podría abrir caminos para la lectura de nuestra intención más íntima.
Este artista lleva ese estado a sus obras, todo un privilegio para sus seguidores. Se dice de él, que es especialista en amaestrar narrativas lentas, lo que hace que cada detalle sea un deleite para el espíritu. Subordinarse a la lectura lenta y mantenerte alerta, es toda una virtud por parte de este artista, doy por hecho que este hombre mantiene una conexión con la creatividad melancólica. Opino que podría ser su natural forma de vida, una vida donde se podría saborear el silencio, se podría oler el viento, donde los matices se pudiesen sentir en la piel… Una vida donde los sueños, no fuesen sueños, sino vivencias de otras latitudes inexploradas, abrazando otras dimensiones…
En dos palabras, Pura Poesía, la capacidad para sentir que la melancolía es hermosa.
Mariló Rivera
Quiero hablar sobre un artículo que leí en la revista literaria Mercurio, éste se titulaba La Hermosa Melancolía. Este título hacía referencia a uno de los maestros del manga japonés, Jiro Taniguchi.
Nos cuenta la revista que Taniguchi, es un hombre minucioso y amable, cuya obra, dirigida a adultos exclusivamente, comenzó a editarse hace una década en España, por la editorial Ponent Mon.
Es el representante de la evolución del cómic como entretenimiento infantil de quiosco a la edición de éste, como novela gráfica para librerías.
Taniguchi afirma:
“La melancolía es un remedio para equilibrar el espíritu… La melancolía no es una enfermedad, sino el estado más puro de un individuo y por consiguiente el más vulnerable”
Y aquí comienza mi reflexión; es maravilloso que alguien aborde la melancolía desde el equilibrio del espíritu. Llevar ese estado, a ocupar el lugar donde se encuentran, los dos estados opuestos por excelencia, del ser humano. Pienso que la melancolía es esa frontera, donde se encuentran la tristeza y la felicidad. Ese momento compartido con el silencio, hace posible el encuentro del hombre con un estado puro de consciencia.
El poder sobre el equilibrio emocional, podría transportar a la lucidez, al contacto con el aura del momento. Con la contemplación de la realidad de un instante. Nos dice Taniguchi, que ese estado es vulnerable, desde luego que lo es, pero considero que desde esa fragilidad se puede llegar a ese discurso interior. Podría abrir caminos para la lectura de nuestra intención más íntima.
Este artista lleva ese estado a sus obras, todo un privilegio para sus seguidores. Se dice de él, que es especialista en amaestrar narrativas lentas, lo que hace que cada detalle sea un deleite para el espíritu. Subordinarse a la lectura lenta y mantenerte alerta, es toda una virtud por parte de este artista, doy por hecho que este hombre mantiene una conexión con la creatividad melancólica. Opino que podría ser su natural forma de vida, una vida donde se podría saborear el silencio, se podría oler el viento, donde los matices se pudiesen sentir en la piel… Una vida donde los sueños, no fuesen sueños, sino vivencias de otras latitudes inexploradas, abrazando otras dimensiones…
En dos palabras, Pura Poesía, la capacidad para sentir que la melancolía es hermosa.
Mariló Rivera
domingo, 25 de marzo de 2012
domingo, 16 de octubre de 2011
A propósito de una voz...
sábado, 24 de septiembre de 2011
Te regalo la inmortalidad, para que abras los brazos y desde tu bondad, las carencias morirán.
Y yo inventaré una sonrisa desde el otro lado del umbral, crece mi alma y de puntillas, me sumerjo en el soñar.
Siembro mis dedos, en las notas de la lluvia, de un cantar......... De una melodía que me alimentará....
Conozco bien mi horizonte, lo escribiste en la palma de mi mano, junto a la eternidad....
Y dijiste.... "Crecerá contigo"
Mariló Rivera
viernes, 12 de agosto de 2011
... Pase lo que pase...

La complicidad de las olas
modela mi corazón de sal,
grita ...pase lo que pase...
el mar te despertará.
Los cómplices bajo la arena
son seducidos por el ocaso,
excavan con sus manos
un túnel hacia la eternidad.
Y los cuerpos rendidos al mar
construyen el muro del retorno,
retorno a la espuma de sal
que tus manos cobijarán.
Escribiré sobre el ocaso azul,
sobre el amanecer de los perdidos,
creceré sobre unos pies rendidos
y protegeré la arena bajo mi piel.
Ahí los castillos se sustentarán
y protegeré los muros con la sal,
mis olas abrirán las ventanas
para que puedas descansar.
Para ti.
domingo, 24 de julio de 2011
miércoles, 15 de junio de 2011
sábado, 19 de febrero de 2011
Escribir para vivir... Vivir para escribir
sábado, 5 de febrero de 2011
Crecen mariposas bajo mi almohada
y escucho el estrépito de sus alas.
El silencio llega a mi corazón,
y un ave de paso se asoma a mi ventana.
Siento la seda en mis sábanas
y mi soñar se desliza entre palabras.
Revolotea la poesía debajo de la cama
y las mariposas juegan con las palabras.
Y el ave que observa tras el cristal,
espera que mi mirada le diga hacia dónde volar.
M. Rivera
jueves, 27 de enero de 2011
Soledad
Naufrago del tiempo, sin saber si vives un presente,
sin querer vivir un pasado, prometiendo un futuro.
Las olas te arrastran hasta un pensamiento protegido.
Las horas pasan y la noche del naufrago se vuelve hacia él.
Tú me hablaste del naufragio, sentiste la soledad del mar.
Las huellas que dejaste, ya no están,
él se las llevó, la arena se las ofreció.
Y el mar sucumbió a tu dialogar, entendió que querías volver,
al pensamiento de los que aprendieron a levitar.
Así lo vi, así lo sentí.
Me enseñó que las huellas desaparecen para siempre,
que dentro de la inmensidad,
puedes abrir los brazos, puedes gritar, llorar, reir.
Su eco te devolverá tu pensamiento sin respuesta.
Sólo, el canto del mar.
Sólo, su Soledad.
M. Rivera
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