lunes, 3 de noviembre de 2008


Y desperté en mi sueño
donde creí reconocerme,
en el cielo de cristal
reconocí mi tierra...
Respiro en mi sombra
y me lleva hasta mi sueño,
una mano sentí
en mi razón de soñar...
Y vi que no era noche
de palabras encontradas,
y vi que no era sueño
sino luz entre mis tablas.

2 comentarios:

Javier Díaz Gil dijo...

La luz que va adueñándose del día está iluminando el agua sobre la que flotan los restos del naufragio. Sobre la madera los ojos vigilantes del náufrago que reconocen ya la playa cercana, su tacto de arena, la tierra firme.

azpeitia dijo...

Los versos son besos de intención lejana, solo alguien que está ahí sabe que son para él...un abrazo desde azpeitia