domingo, 18 de enero de 2009

Siempre vuelve la luz


Pequeños caminos recorridos, que arañaron sus pies, que abrieron pústulas en la mente.
Rozando la locura, se deslizó por el lodo y ascendió entre acequias de dolor...
Utilizaba las palabras sin orden ni ley, sin cordura.
Y en ese halo de locura, los entresijos dialécticos abordaban el arte del delirio...

2 comentarios:

azpeitia dijo...

Rozando la locura, se deslizó por el lodo y ascendió entre acequias de dolor...Esas acequias árabes, que serpentean por nuestro cuerpo para regar la noche de nuestros sentidos...un abrazo desde azpeitia

Javier Díaz Gil dijo...

La luz, siempre vuelve la luz
Sin duda